Cómo saber si necesito ir a terapia
Psicóloga Sanitaria Ana Roldán


Cómo saber si puede ser útil ir a terapia
En algún momento muchas personas se plantean si acudir a terapia podría ayudarles. A veces la pregunta aparece porque algo no termina de estar bien, aunque no sea fácil explicar exactamente qué ocurre.
Puede tratarse de una preocupación constante, de una sensación de tensión que aparece con frecuencia o de pensamientos que vuelven una y otra vez. En otras ocasiones simplemente aparece la impresión de que algo se ha quedado bloqueado y cuesta avanzar.
No siempre es sencillo decidir cuándo pedir ayuda. Muchas personas dudan durante un tiempo antes de dar ese paso.
Cuando algo lleva tiempo preocupando
Es normal atravesar momentos difíciles. A lo largo de la vida todos pasamos por etapas de estrés, preocupación o tristeza.
Sin embargo, a veces esas sensaciones no desaparecen con el tiempo. Algunas personas notan que les cuesta desconectar, que están más irritables o que se sienten cansadas de forma constante.
Otras sienten que su mente está siempre ocupada con preocupaciones o pensamientos que no consiguen dejar a un lado.
Cuando algo se mantiene así durante semanas o meses, puede ser una señal de que merece la pena prestarle más atención.
Cuando cuesta entender lo que está pasando
No siempre es fácil identificar lo que uno está sintiendo. Hay momentos en los que aparece una sensación general de inquietud o de incomodidad sin tener claro el motivo.
Puede ocurrir que cueste concentrarse, tomar decisiones o entender por qué ciertas situaciones generan tanta preocupación.
Hablar de estas experiencias en terapia permite empezar a ordenar lo que está pasando y comprenderlo con más claridad.
Cuando la mente no consigue descansar
Muchas personas buscan ayuda porque sienten que su mente no para. Pensamientos que aparecen una y otra vez, dudas sobre decisiones tomadas o preocupaciones constantes sobre el futuro.
Este tipo de pensamientos pueden resultar muy agotadores. A veces cuanto más se intenta dejarlos a un lado, más presentes parecen volverse.
En terapia se puede explorar qué está manteniendo estos pensamientos y aprender formas diferentes de relacionarse con ellos.
Cuando las relaciones se vuelven difíciles
Las relaciones personales también pueden ser una fuente importante de preocupación. Algunas personas sienten que repiten conflictos con frecuencia o que les cuesta expresar lo que necesitan.
En otros casos aparece la sensación de no sentirse comprendido o de terminar siempre en situaciones similares dentro de las relaciones.
Explorar estos patrones en terapia puede ayudar a entender mejor qué está ocurriendo.
Cuando las situaciones se repiten
A veces aparece la sensación de estar repitiendo siempre las mismas dinámicas. Relaciones que terminan generando malestar, decisiones que conducen a situaciones parecidas o reacciones que uno mismo no termina de entender.
Muchas de estas formas de reaccionar se han ido formando con el tiempo y tienen relación con experiencias previas.
El proceso terapéutico permite observar estos patrones con más claridad y comprender cómo se han ido construyendo.
No es necesario esperar a que la situación sea muy intensa
Existe la idea de que solo se debería acudir a terapia cuando el malestar es muy fuerte. Sin embargo, muchas personas empiezan un proceso terapéutico simplemente porque sienten que algo no termina de encajar o porque quieren entender mejor lo que están viviendo.
La terapia también puede ser un espacio para reflexionar, conocerse mejor y aprender a manejar determinadas situaciones de una forma diferente.
Un espacio para entender lo que ocurre
La terapia psicológica es un espacio donde poder hablar con calma sobre lo que está pasando y entender mejor por qué ciertas situaciones están resultando difíciles.
Pero la terapia no consiste solo en hablar. El proceso sigue una estructura que permite comprender lo que está ocurriendo y trabajar hacia los cambios que la persona necesita.
1. Evaluación
Exploramos tu historia y el malestar actual para entender cómo se manifiesta en diferentes áreas de tu vida.
2. Devolución y objetivos
Te comparto una devolución de lo observado y acordamos los objetivos del proceso terapéutico.
3. Intervención
Desarrollamos el trabajo terapéutico utilizando diferentes herramientas para abordar las dificultades y avanzar hacia los objetivos.
4. Alta
Cuando los objetivos se han alcanzado, revisamos el proceso y cerramos la terapia para que puedas continuar con mayor seguridad y recursos.
A través de un proceso estructurado, la terapia permite comprender de dónde vienen ciertas dificultades, cómo se han ido manteniendo y qué cambios pueden ayudar a que la situación empiece a transformarse.



